Antiinflamatorios y ratio Omega6/Omega 3: Rol en el ejercicio y en la hipertrofia muscular

Sabemos que loa ácidos grasos omega 3 compiten directamente por un lugar en la membrana celular con omega 6, por lo que el aumento drástico de uno supone la disminución del otro, pero no solo compiten por una posición en membrana, sino que lo hacen por igual con las enzimas que lo metabolizan hasta su producto final (Ácido araquidónico  y EPA/DHA respectivamente) como son la delta 6-desaturasa o delta 5-desaturasa y hasta la síntesis de eicosanoides como la COX y 5-LOX.

Un derivado del Omega 6 denominado Ácido Araquidónico (AA) induce la síntesis de la PGF2-alpha que ha demostrado  ejercer efectos en la estimulación de mTOR y por tanto puede aumentar  la síntesis proteica, a la vez que se ha visto que puede disminuir la PTEN que inhibe la vía de la PI3K que lleva ala activación de vías de señalización anabólica. Así pues, el aumento de Omega 3, ya que compite directamente con Omega 6, podría disminuir la acción de la PGF2-alpha sintetizada por Ácido Araquidónico, subproducto del Omega6 , encontrándonos así en una situación de paradoja ya que como hemos visto, PGF2 alpha puede aumentar  la síntesis proteica.

¿Entonces podríamos decir que los ácidos grasos omega 6 y más concretamente el ácido araquidónico aumenta la masa muscular? Pues NO, y aún se siguen vendiendo suplementos de ácido araquidónico, el cuál puede incluso empeorar nuestra salud, si nuestra dieta habitual es rica en omega 6, pero eso lo dejo para otro post

¿Entonces cuál es la explicación de esto?

Bueno, quizás la solución a esto sea que la PGF2-alpha no es la única prostaglandina que se sintetiza a partir del Ácido Araquidónico, ya que otras prostaglandinas como por ejemplo la PGE2, también derivada del Ácido Araquidónico, ejerce precisamente un efecto contrario a la PGF2-alpha, ya que provoca un aumento de IL-6 y MURF-1 y por tanto  induce la atrofia muscular. Pero es que además, las concentraciones de PGE2 en el músculo son 4 veces superiores a las concentraciones de PGF2-alpha en jóvenes y hasta 12 veces más en ancianos o sujetos con inflamación crónica de bajo grado, así que misterio resuelto….un abuso de omega 6 y/o ácido araquidónico será más perjudicial que beneficioso para nuestra masa muscular (y para la salud ni te digo)

Pero voy a generar algo de controversia…..

Siendo simplistas para no alargarme, diríamos que el estrés inducido por ejercicio a nivel muscular , provoca una serie de subconsecuencias entre las que se encuentra el inevitable pero necesario daño muscular, con la colateral respuesta inflamatoria aguda. Algo fisiológico, necesario y buscado para que por el propio principio de supercompensación natural, nos beneficiemos de una serie de adaptaciones fisiológicas positivas al hacer ejercicio físico, siempre que la dosis del mismo y la recuperación sean adecuadas.

Bien esto sería una explicación muy breve, sencilla y simplista del asunto. Por tanto, cualquier factor que inhiba esa serie de subconsecuencias que el propio entrenamiento induce a nivel muscular sería nefasto para que se diesen las adaptaciones fisiológicas pertinentes. En este caso me refiero a los inhibidores de la COX por excelencia, los antiinflamatorios como el ibuprofeno o el paracetamol.

Sabemos (o no) que el consumo de este tipo de fármacos en un periodo de peri entreno con el objetivo de aminorar el dolor o pérdida de función característicos de la inflamación, concretamente de la PGE2, inhiben adaptaciones fisiológicas

Sin embargo, como hemos dicho antes, las concentraciones de PGE2 , que induce atrofia muscular, son de 4 hasta 12 veces superiores que PGF2 , que induce hipertrofia, en sujetos de todas las edades, pero sobre todo en ancianos o sujetos con inflamación sistémica. Por tanto basándonos en esto, inhibir la COX podría ser beneficioso para el aumento de la síntesis de proteínas y aumento de masa muscular, sin embargo, parece ser que el efecto de aumento de la síntesis proteica inducido por la PGF2, aún estando en minoría con respecto a PGE2, puede mantenerse por un tiempo prolongado,  incluso horas después de la finalización del ejercicio, igualando ahora las cosas. Además el consumo de inhibidores de la COX disminuyen la proliferación del células satélite.

Bien, pues misterio resuelto, “la ingesta de inhibidores de la COX (iburpofeno, paracetmol, etc) provocan una inhibición de las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento, empeorando entre otras cosas la hipertrofia muscular”. Pero vamos a seguir liándola un poco más….

Sabemos que en personas mayores o con obesidad patológica, existen ciertas alteraciones que causan inflamación crónica de bajo grado, alterando ésta última el equilibrio pertinente entre diferentes factores a nivel de infiltración de células del sistema inmune, de citoquinas, eicosanoides, etc que se inclinan y favorecen un estado proinflamatorio.

Así pues, bajo esta condición inflamatoria, no tenemos tan claro que los AINEs jueguen en contra del incremento de masa muscular y/o sarcopenia.

Trappe et al. 2013, tras un estudio de  doce semanas de entrenamiento de fuerza en personas ancianas  en combinación con el consumo diario de inhibidores de la COX, comprobaron de forma inesperada, que hubo un aumento de la masa muscular y de la fuerza por encima de 25-50% que el grupo placebo, sugiriendo que la vía de la COX es parte de la respuesta adaptativa del músculo esquelético al entrenamiento con ejercicios de resistencia.

Así pues, la supresión inducida por fármacos de la síntesis  de PGE2 intramuscular, aumentó el balance neto entre síntesis y degradación proteica  después del entrenamiento, a través de la reducción de PGE2 que induce la síntesis de IL-6 y MuRF-1, ambos promotores de la pérdida de masa muscular (La IL-6 como sabemos, en un ambiente inflamatorio junto a TNF-alpha actúa como proinflamatoria)

Pero este no sería el único motivo de por qué la ingesta de inhibidores de la COX en personas mayores puede incluso mejorar la masa muscular, ya que se ha podido comprobar que estos fármacos regulan al alza el receptor de PGF2a y por tanto el aumento de la sensibilidad del músculo esquelético a esta. Como vemos, parece que el músculo esquelético puede  adaptarse a estos fármacos inhibidores de la COX, durante el entrenamiento de fuerza, de una manera que en última instancia, promueve la hipertrofia muscular en personas mayores.  Aunque como vemos, estos efectos de los antiinflamatorios sólo se produce cuando el músculo es ejercitado.

Para añadir más leña al fuego, en este estudio doble ciego en sujetos jóvenes  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26936358  con 29 participantes, los participantes recibieron IBU 2 x600/día y otro grupo placebo (15 IBU, 14 PLA), comenzando la toma 14 días antes de un protcolo de daño muscular por estimulación eléctrica y terminando 30 días después (45 días en total).  Se comprobó que los antiinflamatorios mejoran la activación y proliferación de las células satélite y regeneración muscular. Ahora muchos ya están pensando en que los antiinflamatorios pueden ser la caña para aumentar la masa muscular. Sin embargo, en mi opinión, hay que decir que esto ocurrió en la fase temprana de regeneración del día 2 al día 7 ya que en la fase tardía se percibió una disminución con respecto a grupo placebo. La mejora en la fase temprana (y por lo que puede variar de los resultados de otros estudios donde los antiinflamatorios empeoran este proceso) es porque se empleó una técnica de electroestimulación para inducir un daño muscular equivalente a ejercicio excéntrico fuerte, por lo que la lesión fue bastante importante, buscando la necrosis miofibrilar a saco, y además en sujetos no experimentados que sabemos que tienen altas tasas de degradación muscular al principio, por lo que debido al exceso de daño, la incorporación de antiinflamatorios quizás pudo “ayudar” a regenerar una lesión que de manera natural hubiese sido complicado hacerlo, al menos en tan breve periodo de tiempo.

Por otro lado, este estudio  evaluó los efectos de la ingesta de ibuprofeno en un protocolo exhaustivo de entrenamiento de natación en ratas. El consumo de Ibuprofeno aumentó el tiempo de ejercicio hasta el agotamiento disminuyendo la fatiga. También evitó el aumento de TNF-α y de IL1β. Sin embargo, volvemos a lo mismo, se trata de protocolos de ejercicio altamente exhaustivos, intensos y que inducen fatiga extrema o daño muscular severo (aparte este fue en ratas), que aunque de forma aguda pueden producir alguna mejora, no sería así a largo plazo.

Llegando al final de la cuestión, ¿podríamos decir decir que la ingesta de antiinflamatorios junto al entrenamiento de fuerza puede ser una opción a tener en cuenta para mejorar la salud muscular/sarcopenia al menos en  ancianos o sujetos con inflamación crónica de bajo grado? ¿Y en atletas extremos o de deportes de gran volumen? Aunque aún se necesitan más investigaciones para poder concluir, en mi opinión no es buena opción. Sabemos de los efectos colaterales que presentan los inhibidores de la COX a nivel gástrico-intestinal-microbiota  y sobre todo en el aumento de la presión arterial, algo para nada recomendable sobre todo en ancianos. Existen estrategias nutricionales adecuadas para acompañar al IMPRESCINDIBLE  entrenamiento de  fuerza, que mejorarán el estado de resistencia anabólica  e inflamación que acompaña a ancianos y personas con alteraciones metabólicas como síndrome metabólico. Además en atletas de ultraresistencia, sabemos que ya de por si tienen aumentada la permeabilidad intestinal, algo que se agrava con el consumo de antiinflamatorios pudiendo a llegar con el tiempo a provocar una respuesta inflamatoria crónica.

No se si con más investigación se podrá ajustar o recomendar en ciertos casos la administración de antiinflamatorios en ancianos y/o sujetos con inflamación crónica de bajo grado o en atletas durante la competición, no es mi tarea establecer ese juicio,  pero si la de decir que la adecuada ingesta de proteína, antioxidantes, omega3  (en relación a Omega 6), vitamina D, sueño adecuado,  etc , será un método eficaz y seguro para ello, ya que existe numerosa evidencia al respecto, aparte de que los beneficios del ejercicio más una correcta alimentación y demás hábitos de vida saludables, que van más allá de lo expuesto.

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