El exceso de grasa corporal puede provocar que tengas déficit de Vitamina D.

La Vitamina D, al ser liposoluble, es “secuestrada” por las células grasas (adipocitos). Como vemos en la siguiente gráfica, a mayor masa corporal mayor es el déficit de vitamina D.

Azzam et al 2019

De hecho, los sujetos con obesidad necesitan entre 2 a 3 veces más de vitamina D para tener las mismas concentraciones que los sujetos magros. Esto es importante, sobre todo a la hora de suplementar con suplementos de vitamina D si el sujeto presenta déficit.

Perder grasa aumenta los niveles de vitamina D

Al perder grasa corporal, las concentraciones de vitamina D aumentan, ya que los adipocitos liberan la vitamina D que tenían “secuestrada” en su interior. Las cantidades de vitamina D presentes en el tejido adiposo de un individuo que pesa 100 kg y con un porcentaje de grasa corporal del 40% pueden equivaler a 2.000 días ingiriendo la dosis diaria recomendada de vitamina D a través de fuentes dietéticas o suplementos.

El ejercicio aumenta los niveles de vitamina D

Una sola sesión de ejercicio físico es suficiente para aumentar las concentraciones de vitamina D de forma puntual debido al efecto lipolítico del mismo.

Aunque la vitamina D tiene mayor biodisponibilidad y vida media cuando la obtenemos a través del sol en lugar de alimentos (se calcula que sólo se absorbe el 50% de vitamina D ingerida), consumir alimentos ricos en vitamina D puede ayudar a elevar las concentraciones de la misma.

Suplementar con vitamina D sin magnesio no tiene sentido en la mayoría de personas

La vitamina D no se puede metabolizar sin niveles suficiente de magnesio, lo que significa que la vitamina D permanece almacenada e inactiva en gran parte de la población.

“Las personas están tomando suplementos de vitamina D, pero no se dan cuenta de cómo se metaboliza. Sin magnesio, la vitamina D no es realmente útil ni segura”, dice el coautor del estudio Mohammed S. Razzaque. De hecho, Dai et al 2018 concluyen en su estudio que el estado óptimo de magnesio es clave para optimizar el estado de la vitamina D.

El magnesio es un mineral fundamental en el cuerpo humano y participa en aproximadamente el 80% de las funciones metabólicas conocidas. Actualmente se estima que el 80% de los adultos no alcanzan la ingesta dietética promedio (IDA) y el 45% de los estadounidenses tienen deficiencia de magnesio, una condición asociada con estados patológicos como hipertensión, diabetes y trastornos neurológicos, por nombrar algunos.

El contenido promedio de calcio, magnesio y hierro en el repollo, la lechuga, los tomates y las espinacas se redujo entre un 80% y un 90% entre 1914 y 2018. Lo vemos en la siguiente gráfica.

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