¿FRUTAS Y VERDURAS PARA LA HIPERTOFIA MUSCULAR?
 
No solo de macronutrientes vive el tejido muscular……un pequeño ejemplo:
 
La suplementación con compuestos fitoquímicos ha recibido mucha atención últimamente por sus potenciales aplicaciones en el entrenamiento de fuerza, tanto para la prevención de la sarcopenia, aumento de masa muscular y mejora de déficits relacionados con la edad en cuanto a la fuerza, funcionalidad y muscular, así como mejora de diversas alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina o esteatosis hepática.
El ácido ursólico es un compuesto que se encuentra principalmente en las manzanas y en otros vegetales y frutas, y la tomatidina es un alcaloide esteroideo derivado de tomates verdes. Ambos han sido investigados como mecanismos de prevención de la debilidad muscular y la atrofia así como por sus potenciales beneficios en la prevención de alteraciones metabólicas. También la Betaína, rica en hojas verdes y remolacha de la que hablaré en otros post.
 
El ácido ursólico parece presentar importantes funciones biológicas y beneficios como la reducción de la grasa corporal, mejora de la resistencia a la insulina, previene la atrofia muscular, es antioxidante y antiinflamatorio. La combinación de entrenamiento de fuerza con la suplementación de ácido ursólico parece tener mejoras fisiológicas, incluyendo la disminución en el porcentaje de grasa corporal, aumento de los niveles de irisina y de IGF-1 y estimulando la síntesis proteica a través de la activación de mTORC1. Por lo tanto, parece que la administración de ácido ursólico puede ejercer un efecto beneficioso en combinación con un programa de entrenamiento de fuerza adaptado, y se presenta como una posible aplicación terapéutica para la hipertrofia del músculo esquelético. Además el aumento de la irisina, provoca el pardeamiento del tejido adiposo blanco con las mejoras metabólicas que ello representa.
Además de la posible mejora del ácido ursólico en cuanto a adaptaciones musculares dependientes del entrenamiento de fuerza, recientes hallazgos han demostrado que puede mejorar la adaptación mitocondrial al ejercicio de resistencia. En un reciente estudio, se demostró que el ácido ursólico aumentaba el contenido mitocondrial y la capacidad de generación de ATP, con una producción concomitante de bajos niveles de especies reactivas de oxígeno mitocondriales (ROS) en los miotubos C2C12 en ratones.
 
ROS mitocondriales, a su vez, activan a AMPK/PGC-1alpha que consuce a la biogénesis mitocondrial en el músculo esquelético, ofreciendo así una perspectiva prometedora para su uso en la mejora de la resistencia al ejercicio y aliviar la fatiga en los seres humanos, aunque es pronto para confirmar y se necesitan más estudios
 
En cuanto a la tomatidina presente en los tomates verdes, parece que la ingesta de la misma inhibe la expresión de ATF4 (ácido ursólico también puede ejercer esta inhibición) y parece ser que esta reducción específica de la expresión de ATF4 en el músculo esquelético reduce los déficits musculares relacionados con la edad en cuanto a la fuerza, calidad, funcionalidad y masa muscular. Así pues, también parece ser que la tomatidina estimula la señalización de mTORC1 y por tanto el anabolismo.
 
Sin embargo, aparte de la tomatidina, los tomates verdes contienen un glioclacaloide denominado alfa-tomatina, un compuesto considerado saponina, es decir, que actúa como antinutriente. Las plantas no tienen mecanismos de defensa en general y se defienden de sus posibles predadores sintetizando compuestos tóxicos.
La alfa-tomatina, y en general todas las saponinas, pueden aumentar la permeabilidad intestinal, siendo un contribuyente al aumento de la endotoxemia por la infiltración de Lipopolisacáridos, componente de las membranas de las bacterias gram-negativas, lo que podría aumentar la inflamación, provocando a su vez todos sus efectos deletéreos que conocemos. Estos lipolisacaridos son detectados gracias a los receptores Toll-like (TLRs) los cuáles promueven la traslocación del NF-KB al núcleo, e induce la expresión de citoquinas inflamatorias como IL-6, IL-1β , TNF-alpha o MCP-1, que desempeñan un papel en la fisiopatología de la obesidad y el síndrome metabólico.
 
Los receptores TLR, concretamente Toll-Like Receptor 4 (TLR4) son proteínas trans-membrana activadas que juegan un papel importante en la detección y el reconocimiento de patógenos microbianos. La vía TLR juega un papel importante en la mediación de la inflamación de todo el cuerpo causando resistencia a la insulina, diabetes, aumentando enormemente la endotoxemia, daño endotelial, estrés oxidativo, etc.
Así pues, en mi opinión la ingesta de tomates verdes , debido a la posible mejora muscular que hemos descrito antes, debe ser cuanto menos cuestionada y ser precavidos, al menos en personas que presenten diversas alteraciones metabólicas y/o enfermedades autoinmunes. Aún así habría que seguir investigando para afirmar o desmentir nada, ya que estos datos requieren de estudios de intervención.

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