El reconocimiento del músculo esquelético como un órgano endocrino es relativamente reciente, hace algo más de 20 años, pero sin embargo, no deja de sorprender el ritmo de aparición de nuevas “mioquinas”, término ideado allá por el año 2000 por Bente Pedersen. Desde hace unos 7 años, he hablado y escrito bastante sobre estas mioquinas, pero, sin duda, cada vez aparecen más y se establecen y asignan nuevas funciones fisiológicas a las ya existentes.

Bortoluzzi et al 2006, identificaron 319 mioquinas que componían, en ese momento, el secretoma del músculo esquelético humano. Hartwig et la 2013 identificó posteriormente 548.

¿Pero qué es esto de mioquinas que tanto se habla?

Cuando hablamos de mioquinas, hacemos referencia a esas citoquinas expresadas por el tejido muscular, que cumplen acciones autocrinas, paracrinas y endocrinas, actuando como “hormonas”. Sin embargo, al hablar de mioquinas, no solo nos referimos a que estas sean expresadas por células musculares, ya que cuando hablamos de tejido muscular, ello contempla también células del sistema inmune como macrófagos, fibroblastos e incluso adipocitos.

¿Cómo se expresan?

Las mioquinas tiene funciones importantes en todo el cuerpo, siendo que en contexto sedentarios o patológicos nuestro músculo puede sobreexpresar algunas con funciones negativas como GDF-15. Sin embargo, la mayoría de ellas son expresadas con la propia contracción muscular ejerciendo funciones positivas en todos los aspectos. Incluso algunas citoquinas a priori inflamatorias como la IL-6, cuando la expresa el tejido muscular ejerce acciones antiinflamatorias.

Es por ello que el ejercicio a suficiente intensidad y el entrenamiento de fuerza son IMPRESCINDIBLES para una buena salud muscular, lo cual conlleva una buena salud general que previene la mayor parte de enfermedades que la sociedad actual sufre hoy en día.

De hecho, ya no solo hablamos de mioquinas, sino de “exerquinas”, ya que no solo son proteínas lo que el tejido muscular emite cuando hacemos ejercicio. Después de una 1 hora de ejercicio, se observa un aumento de más de 300 proteínas, micro-ARN, fosfolípidos, que componen exosomas y vesículas.

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