La inflamación crónica de bajo grado, es una condición que subyace en la mayoría (si no todas) las enfermedades metabólicas y enfermedades no transmisibles del siglo XXI, como por ejemplo diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer, etc.

La nutrición juega un rol importante en la prevención y modulación de la inflamación crónica. La dieta juega un doble papel en este sentido, ya que por un lado debemos aumentar la ingesta de alimentos antiinflamatorios o neutros en nuestra dieta y reducir la ingesta de alimentos proinflamatorios. Aún así, esto es mucho más complejo de todo eso, puesto que no todo lo pro-inflamatorio es negativo y no todo lo antiinflamatorio es positivo.

Debemos recordar que la inflamación es una respuesta fisiológica y necesario en nuestro organismo y que como todo en nuestro cuerpo debe estar presente en su justa medida.

Aunque de sobra es conocido que algunos productos ultraprocesados inducen una inflamación aguda post-prandial (después de comer) que contribuyen a la larga a la aparición de inflamación crónica de bajo grado, menos conocido es el efecto de otros alimentos o nutrientes en la modulación de esta inflamación.

Clásicamente, muchos estudios han asociado la elevación de la glucemia post comida con la inflamación, ya que comidas ricas en azúcares pueden contribuir a dicho aumento de la inflamación por diversos mecanismos. Sin embargo, este mismo efecto inflamatorio también es ejercido por algunas grasas de la dieta, sobre todo algunas grasas saturadas. De hecho, un reciente estudio (Mazidi et al 2021), concluye que la inflamación post-prandial está ligada a la lipemia que a la glucemia, aunque es muy variable entre sujetos.

Otros ácidos grasos como los monoinsaturados o saturados de cadena corta como el butirato parecen ejercer un efecto neutro o incluso antiinflamatorio. A pesar de ello, la clave es estudiar el efecto de los alimentos en su matriz y no nutrientes aislados

Por lo tanto, estados metabólicos alterados como la dislipidemia y la hiperglucemia constantes pueden inducir una respuesta inflamatoria que puede contribuir a la inflamación crónica provocando resistencia a insulina, estrés oxidativo, etc.

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