El cannabis se ha utilizado para tratar el dolor durante miles de años. Sin embargo, desde principios del siglo XX, las leyes que restringen el consumo de cannabis han limitado su estudio y evaluación a través de la ciencia. Durante la última década, la situación ha comenzado a cambiar debido a la mayor disponibilidad de cannabis en los Estados Unidos para fines médicos o recreativos, por lo que es importante proporcionar al público información precisa sobre la eficacia del cannabis para el dolor articular, dolor muscular o ansiedad entre otras indicaciones.

El principal componente psicotrópico del cannabis es el tetrahidrocannabinol (THC), uno de los 120 fitocannabinoides naturales. El cannabidiol (CBD) es otra molécula que se encuentra en el cannabis herbal en grandes cantidades. Aunque el CBD no produce efectos psicotrópicos (el THC sí que los produce), se ha demostrado que produce una variedad de efectos farmacológicos (Richard&Rachel Miller).

Actualmente, existe cierta evidencia con respecto a la seguridad y eficacia del CBD para el tratamiento de trastornos psiquiátricos como psicosis crónica y ansiedad (Bonaccorso et al 2019). También existe cierta evidencia de mejora del dolor crónico y la ansiedad, dos componentes clave en los conocemos como fibromialgia. Aún así, es necesario realizar más estudios clínicos a gran escala para evaluar mejor la eficacia del CBD en enfermedades agudas y crónicas, evaluar los efectos terapéuticos en poblaciones clínicas relevantes, así como para excluir cualquier posible responsabilidad por abuso (Blessing et al 2015)

La suplementación con CBD está tomando impulso en los últimos años. Son muchos los que preguntan sobre este compuesto y con siempre suele ocurrir, el marketing de la suplementación va por delante de la ciencia. Aún así es cierto que este compuesto se muestra como una sustancia con potenciales efectos positivos en ansiedad, depresión psicosis, dolor crónico, etc. Por ello, el CBD se está empezando a usar en trastornos como la fibromilagia, pero ¿funciona? ¿es efectivo? ¿hay algo mejor que el CBD?

A veces se nos olvida que nuestro propio organismo es más que autosuficiente para regular multitud de procesos que llevan a la homeostasis y al correcto funcionamiento del mismo, pero solemos recurrir a lo externo bien por desconocimiento o bien por no asumir que para que nuestro organismo se regule correctamente es necesario someterlo a un estilo de vida para el cual ha sido diseñado y adaptado durante miles de años. El ejemplo más claro es el ejercicio físico.

Al igual que cuando pensamos en antioxidantes, se nos viene a la cabeza la ingesta de frutas, verduras o suplementos multivitamínicos para proporcionar dichos antioxidantes, no caemos en que el ejercicio físico mejora sustancialmente la expresión de nuestros antioxidantes endógenos como el glutatión o al superóxido dismutasa (SOD) que son precisamente los más “potentes”. Al igual que para mejorar la autofagia o el aumento de BHB pensamos en ayuno o dietas cetogénicas y se nos olvida que el ejercicio es el principal inductor de ambos (lo cual no quita que se combinen dos o más estrategias para ello).

¿Y qué tiene todo esto que ver con el CBD, la fibromialgia y el entrenamiento de fuerza?

¿Quieres leer este artículo completo? ¡Hazte miembro de la Zona Premium por sólo 10 €/mes!

2 Comments

  1. Hector Valenzuela 01/09/2020 at 15:02h - Reply

    Excelente estoy de acuerdo

Deja un comentario

Quizás también pueden interesarte los siguientes artículos

Últimos artículos

Suscríbete a mi Newsletter

Recibe todas las novedades.

Últimos artículos del blog, promociones exclusivas, últimos cursos disponibles y mucho más.