Muchas personas viven con problemas digestivos durante años. Distensión abdominal, gases, cambios en el tránsito intestinal o una sensación constante de inflamación después de comer. En muchos casos la respuesta que reciben es la misma: “es síndrome de intestino irritable” o “probablemente es estrés”.

Sin embargo, en una parte de estos pacientes el problema puede tener una explicación fisiológica concreta. El intestino delgado, que debería contener relativamente pocas bacterias, empieza a llenarse de microorganismos que normalmente viven en el colon.

Cuando esto ocurre, aparece lo que se conoce como sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado o SIBO. Y uno de los síntomas más característicos es esa distensión abdominal que hace que muchas personas se sientan hinchadas como si hubieran ganado varios kilos a lo largo del día.

La clave es entender que no se trata simplemente de “gases intestinales” o de comer mal. En muchos casos hay un problema de motilidad, de barreras digestivas o de alteraciones anatómicas que permiten que las bacterias ocupen un lugar donde no deberían estar.

¿Qué es el SIBO y por qué ocurre en tu intestino?

SIBO son las siglas de Small Intestinal Bacterial Overgrowth, que significa sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Se produce cuando bacterias que normalmente habitan en el colon colonizan el intestino delgado, provocando fermentación excesiva de alimentos, producción de gases y alteraciones digestivas.

El intestino delgado, en condiciones normales, contiene una cantidad relativamente baja de bacterias si lo comparamos con el colon. Su función principal es absorber nutrientes. Cuando las bacterias invaden este espacio, empiezan a fermentar los carbohidratos antes de que el organismo pueda absorberlos.

Esa fermentación bacteriana es la responsable de buena parte de los síntomas.

Causas del SIBO: por qué las bacterias cambian de lugar

El SIBO no es realmente una enfermedad independiente. Es más bien la consecuencia de un problema previo en el sistema digestivo.

Cuando los mecanismos que mantienen el intestino delgado relativamente libre de bacterias fallan, el sobrecrecimiento aparece.

El complejo motor migratorio y la motilidad intestinal

Uno de los mecanismos más importantes para evitar el SIBO es el complejo motor migratorio. Se trata de una serie de ondas de contracción que recorren el intestino durante los periodos de ayuno.

Estas contracciones funcionan como una especie de sistema de limpieza que arrastra restos de comida y bacterias hacia el colon.

Cuando este sistema se altera, el intestino pierde parte de su capacidad de “autolimpieza”. Esto permite que las bacterias se acumulen y proliferen en el intestino delgado.

Curiosamente, un factor que puede interferir con este mecanismo es el hábito de picar constantemente entre horas. El complejo motor migratorio sólo se activa cuando el sistema digestivo entra en fase de ayuno.

Ácido estomacal bajo y uso de inhibidores de la bomba de protones

El ácido del estómago constituye otra de las barreras defensivas del sistema digestivo. Su función no es solo ayudar a digerir proteínas, sino también actuar como filtro antimicrobiano.

Cuando el ácido gástrico es insuficiente, más bacterias sobreviven al paso por el estómago y pueden colonizar el intestino delgado.

Esto explica por qué el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol, se ha asociado con mayor riesgo de sobrecrecimiento bacteriano en algunos estudios.


SIBO síntomas: mucho más que problemas digestivos

Los síntomas del SIBO pueden variar bastante entre personas, pero suelen dividirse en dos grupos: digestivos y sistémicos.

Los síntomas digestivos se deben principalmente a la fermentación bacteriana y a la producción de gases. Los sistémicos aparecen cuando la mucosa intestinal se inflama o cuando se alteran los procesos de absorción de nutrientes.

Distensión abdominal, gases y alteraciones del tránsito

La distensión abdominal es uno de los síntomas más frecuentes. Muchas personas describen que su abdomen se hincha progresivamente a lo largo del día.

Esto ocurre porque las bacterias fermentan carbohidratos produciendo gases como hidrógeno, metano o sulfuro de hidrógeno.

Cada tipo de gas suele asociarse a un patrón de síntomas distinto.

El hidrógeno suele relacionarse con diarrea y tránsito intestinal acelerado.

El metano se asocia con mayor frecuencia a estreñimiento.

El sulfuro de hidrógeno puede provocar diarrea, dolor abdominal y olor intestinal más intenso.

Eje intestino-cerebro y malabsorción de nutrientes

El SIBO no solo afecta al aparato digestivo. Cuando el intestino está inflamado y las bacterias compiten por los nutrientes, pueden aparecer déficits nutricionales.

Uno de los más conocidos es la deficiencia de vitamina B12. Algunas bacterias consumen esta vitamina antes de que el organismo pueda absorberla.

La inflamación intestinal también puede alterar la absorción de grasas y de otras vitaminas liposolubles.

A nivel sistémico, muchas personas con SIBO describen fatiga persistente, dificultad para concentrarse o lo que popularmente se conoce como “niebla mental”.

Esto refleja la estrecha relación entre el intestino y el sistema nervioso a través del eje intestino-cerebro.

Diagnóstico: cómo saber si realmente tengo SIBO

El diagnóstico del SIBO no debe basarse únicamente en síntomas. Muchas condiciones digestivas comparten manifestaciones similares.

La herramienta más utilizada para su diagnóstico es el test de aliento. Este test mide la producción de gases intestinales tras la ingestión de un sustrato fermentable como la lactulosa o la glucosa.

Durante la prueba se analizan los niveles de hidrógeno y metano en el aliento a intervalos regulares. Un aumento temprano de estos gases puede indicar fermentación bacteriana en el intestino delgado.

Esta prueba se conoce comúnmente como prueba de lactulosa para SIBO o test de aliento SIBO.

SIBO vs SIFO: diferencias que debes conocer

Existe otra condición digestiva con síntomas muy similares al SIBO: el SIFO.

SIFO significa Small Intestinal Fungal Overgrowth, es decir, sobrecrecimiento de hongos en el intestino delgado.

Mientras que el SIBO está causado por bacterias, el SIFO se debe a microorganismos fúngicos como Candida.

Aunque los síntomas digestivos son muy parecidos, el tratamiento es diferente. Los antibióticos utilizados para tratar el SIBO no sólo no eliminan los hongos, sino que en algunos casos pueden empeorar el SIFO al alterar aún más la microbiota intestinal.

Por eso es importante realizar un diagnóstico adecuado antes de iniciar cualquier tratamiento.

Tratamiento del SIBO: antibióticos y el papel real de la dieta

Uno de los errores más comunes en internet es afirmar que el SIBO se puede curar únicamente con dieta.

La dieta puede ayudar a controlar los síntomas, pero no suele ser suficiente para eliminar el sobrecrecimiento bacteriano.

Antibióticos y antimicrobianos herbáceos

El tratamiento habitual incluye antibióticos no absorbibles como la rifaximina, que actúan principalmente en el intestino.

En algunos casos también se utilizan compuestos herbáceos con actividad antimicrobiana, como la berberina, el aceite de orégano o la alicina.

La elección del tratamiento depende del tipo de gas predominante, del perfil del paciente y de la valoración médica.

Dieta para SIBO: alimentos a limitar y alimentos mejor tolerados

La dieta tiene un papel importante, pero principalmente como estrategia temporal para reducir la fermentación y aliviar síntomas.

Una de las estrategias más utilizadas es la dieta baja en FODMAPs, que limita ciertos carbohidratos fermentables.

Entre los alimentos que suelen generar mayor fermentación se encuentran:

ajo
cebolla
trigo
legumbres
edulcorantes tipo sorbitol o xilitol
frutas como manzana o pera

Por otro lado, muchos pacientes toleran mejor alimentos de digestión más sencilla:

huevos
pescado
carne
arroz
patata
verduras como zanahoria o espinaca

Es importante recalcar que estas dietas no deberían mantenerse de forma indefinida, ya que restringir demasiados alimentos fermentables durante largos periodos puede afectar negativamente a la diversidad del microbioma.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tomar probióticos si tengo SIBO?

El uso de probióticos en SIBO es controvertido. En la fase aguda algunas cepas pueden aumentar la distensión abdominal. En ocasiones se utilizan cepas específicas o se introducen después del tratamiento para ayudar a restaurar la microbiota.

¿Por qué el SIBO vuelve a aparecer?

El SIBO tiende a reaparecer cuando no se corrige la causa que lo provocó. Si el problema de motilidad intestinal, el uso prolongado de inhibidores de ácido o las alteraciones anatómicas persisten, el sobrecrecimiento bacteriano puede volver incluso después del tratamiento.

Conclusión

El SIBO es un problema digestivo complejo que no puede entenderse solo como “tener gases”. Se trata de un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado provocado generalmente por alteraciones en la motilidad intestinal o en las barreras digestivas.

El abordaje requiere un diagnóstico adecuado, un tratamiento orientado a eliminar el sobrecrecimiento y estrategias para mejorar la motilidad intestinal.

La dieta puede ayudar a reducir los síntomas durante un tiempo, pero no debería convertirse en una restricción permanente.

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Este artículo ha sido redactado por el equipo de Ismael Galancho Partners.

Categorías: Salud

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