INSULINA, COMPOSICIÓN CORPORAL Y SALUD (Parte 1)

En cuanto a la composición corporal, aunque es cierto que la insulina ejerce un potente efecto inhibidor de la lipólisis y lipogénico, centrar el complejo proceso del que hablamos y simplificar la fisiología humana a ello es una visión reduccionista del asunto, puesto que se centra en una concreción, pero se abandona el contexto y la globalidad. Por ejemplo, la proteína eleva los niveles de insulina, incluso a veces más que ciertos hidratos de carbono, pero aquí acontecen 2 errores, uno el hecho de que no solo los carbohidratos elevan la insulina, y dos: nos centramos en macronutrientes pero no en alimentos, puesto que la composición y matriz completa de los alimentos son los que determinarán este hecho, junto con el valor calórico del mismo, composición del alimentos (calidad), etc. Por lo que el problema radica no en el macronutriente CHO, sino que alimentos hipercalóricos, hiperpalatables, con bajo contenido en fibra y nutrientes, que alteran mecanismo de hambre-saciedad, etc…si, lo adivinaste, los ultraprocesados. Los Kitava, con una dieta un 75% a base de carbohidratos, no basan su alimentación en galletas, bizcochos, refrescos, sino en tubérculos, fruta, verdura, etc.

Además todo lo expuesto, la simplificación de que las dietas bajas en hidratos de carbono son mejores para la pérdida de grasa per se, pierde contexto si no se tiene en cuenta la ingesta total calórica diaria, ya que ello será determinante en el proceso de pérdida de grasa o no, siendo que en sujetos sanos, seguramente, a pesar de que una dieta baja en carbohidratos disminuye los niveles de insulina, si las calorías totales consumidas son las mismas en una dieta alta en carbohidratos o alta en grasa, la pérdida de peso será la misma.

De hecho, el total calórico consumido, es un factor determinante en el proceso de pérdida de grasa, y si bien es cierto que influyen otros muchos factores y no podemos solo limitarlo a calorías que entran y calorías que salen, además de que el problema de la obesidad va mucho más allá del balance energético, eso no significa que las calorías no cuenten. De hecho concluir que la obesidad se debe sólo a un balance energético positivo es igual de imprudente, simplista y erróneo que decir que el total calórico no importa, pero este es un tema muy largo y no es objeto de desarrollar aquí.

Es muy común pensar que la causa principal de que engordemos es debido a que los carbohidratos se almacenan como grasa corporal, pero sin embargo, esto, como he comentado, es una visión simplista del asunto, puesto que obvia el contexto del sujeto ¿acaso esto se da en sujetos deportistas y con adecuada masa muscular?

Lo que pasa es que cuando ingerimos carbohidratos, nuestro cuerpo utiliza más glucosa como fuente de energía y las grasas que ingerimos a través de la dieta, no se podrán usar como fuente de energía y se almacenarán como grasa corporal, pero si no llegas a tus requerimientos mínimos, el organismo oxidará grasa para producir esa energía que le estamos litando.

De hecho, cuando aludimos a los diferentes tipos de dietas con diferentes nombres, se han propuesto para la pérdida de grasa, sin embargo, el punto en común por el cuál (aparte de otros) son eficaces es que por uno u otro motivo, crean un déficit energético (imagen 6)

Por último, la idea de que una dieta rica en hidratos de carbono produce picos de glucosa y consecuentemente de insulina, y que si se repite en el tiempo da lugar a resistencia a la insulina y posteriormente a obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o hipertensión, es muy simplista y no atiende a contextos, puesto que a pesar que existen algunos estudios de intervención en pacientes con alteraciones con el nexo común de resistencia al insulina (Síndrome Metabólico, Diabetes Tipo II, síndrome de ovarios poliquísticos, etc) en donde las dietas low-carb son superiores a dietas bajas en grasa, los estudios en individuos sanos y sobre todo deportistas no demuestran que una dieta rica en hidratos de carbono cause alteraciones metabólicas adversas y menos aún que lleve a la Obesidad, Síndrome Metabólico y Diabetes Tipo II. De hecho, el contexto individual (estilo de vida, estado de salud, deportista o sedentario, porcentaje de grasa, tejido muscular, etc) determinará en gran medida como alguien responde a la hormona insulina y puede ser clave en determinar cómo afectará a su metabolismo o a su composición corporal. Y la temida lipogénesis de novo (conversión de glucosa a ácidos grasos) no será un hecho que acontezca (al menos de forma sustancial) en persona activas y/o deportistas. Por lo que, aparte de todo lo expuesto, donde mayormente nos equivocamos a la hora de simplificar esta historia, es en el contexto del sujeto….

 Y todo sin contar un factor determinante en todo esto, el tejido muscular…lo explico en la segunda parte de este post próximamente…

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