CARBOHIDRATOS EN LA NOCHE, RELOJ CIRCADIANO, EJERCICIO Y DIVULGAR A CAÑONAZOS…

 

Las personas con diabetes tipo 2 se caracterizan por la alteración de la glucosa y los lípidos (hiperglucemia e hipertrigliceridemia postprandial) y otras complicaciones que conducen a enfermedades cardiovasculares. La hiperglucemia y la hipertrigliceridemia en T2D causan enfermedades cardiovasculares mediante la disfunción endotelial a través de varios mecanismos conocidos, incluyendo un aumento del estrés oxidativo, un aumento de los productos finales de glicosilación avanzada (AGE), senescencia de células endoteliales progenitoras y como no, INFLAMACIÓN

Después de las comidas, las concentraciones de glucosa y lípidos pueden fluctuar drásticamente dependiendo de la composición de la comida y el estado de salud metabólica del sujeto, por lo que meter a todo el mundo en el mismo saco es liarla parda.

Minimizar estas fluctuaciones es necesario en sujetos con diabetes tipo II, siendo menos relevante en sujetos sanos deportistas.

El metabolismo de la glucosa y los lípidos se ve afectado por los ritmos circadianos. Individuos metabólicamente sanos parecen tener la sensibilidad a la insulina periférica y hepática más óptima (y por tanto un mejor control glucémico) por la mañana, y que va empeorando gradualmente durante el resto del día.

Entonces, si sólo nos quedamos con esto (como muchos “profesionales” hacen), podríamos decir que consumir hidratos de carbono por la noche no sería adecuado. Y cómo siempre, esto sería una visión simplista de la historia, perdiendo el contexto del sujeto. Veamos por qué:

El ejercicio es crítico para controlar los niveles postprandiales de glucosa y lípidos, debido a su capacidad para alterar el metabolismo energético y la sensibilidad a la insulina. Por lo tanto, existe una fuerte interacción entre el ejercicio y las comidas que se puede manipular para mantener el control metabólico, es decir, que decir que por la noche la sensibilidad a la insulina es menor y por tanto comer carbohidratos por la noche es malo, es caer en una simplificación ridícula, puesto que cualquier sujeto deportistas que además entrene por la tarde alterará todo este proceso circadiano y tendrá no sólo una buena sensibilidad a la insulina general, sino que estará aumentada por la tarde-noche en periodo post-entreno.

Pero es que a la contra, cualquier sujeto sedentario, debería puede mejorar esa caída de la sensibilidad a la insulina por la tarde-noche haciendo ejercicio físico, por lo que la recomendación no debería ser: NO COMAS CARBOHIDRATOS POR LA NOCHE QUE LA RESPUESTA GLUCEMICA ES MAYOR DEBIDO A PERDIDA DE SENSIBILIDAD A LA INSULINA, sino que el mensaje debería ser: HAGA USTED EJERCICIO FÍSICO, YA QUE MEJORARÁ LA SENSIBILIDAD A LA INSULINA DRÁSTICAMENTE Y NO INFLUIRÁ TANTO A QUÑE HORA INGIERA LOS HIDRATOS DE CARBONO, SIENDO QUE SI USTED ENTRENA POR LA TARDE INCLUSO SE BENEFICIARÁ DE INGERIRLOS EN LA NOCHE.

 

Pero es que además, la simplificación es máxima, puesto que la fisiología es compleja. Veamos por qué:

El hecho de que la sensibilidad a la insulina cae a lo largo del día siendo peor por la noche, sólo haría referencia a sujetos sedentarios (a los cuáles deberíamos instaurar el mensaje de que hagan ejercicio y no tanto que no coman hidratos de carbono por la noche) pero es que además, este hecho de caída de la sensibilidad a la insulina a lo largo del día tampoco se da en sujetos con diabetes tipo II, sino que más bien les ocurre al revés!!!

Curiosamente, los individuos con diabetes tienen un ritmo circadiano invertido donde la sensibilidad a la insulina y la glucemia son relativamente mejores por la noche, pero empeora durante el período que va de la noche a la mañana, dando como resultado una hiperglucemia e hiperlipidemia temprana  (es decir, lo que se conoce como fenómeno del amanecer)

Por lo tanto, en estos individuos (diabéticos tipo II) la sensibilidad a la insulina en todo el cuerpo es más alta  por la tarde-noche y más baja por la mañana. Estos cambios circadianos en la producción de glucosa hepática probablemente contribuye al aumento en la mañana de la glucosa y los triglicéridos en diabéticos tipo II

 

Por lo tanto, estos sujetos podrían beneficiarse de ingerir hidratos de carbono en la noche mejor que en la mañana, pero ese no es el mensaje que quiero lanzar, ese no es el mensaje relevante!! El mensaje importante en esto sujetos debería ser el siguiente:

 

Sujetos con diabetes tipo II, quizás puedan beneficiarse de realizar ejercicio en la tarde-noche (incluso mejor después de cenar) ya que se ha demostrado que hacerlo induce la disminución de los niveles de glucosa y triglicéridos en ayunas por la mañana.

 

¿Es el ejercicio postprandial nocturno el momento óptimo para hacer ejercicio por mejorar la glicemia y lipemia en diabéticos tipo II?

 

La glucemia postprandial es un factor de riesgo importante para la cardiopatía en la diabetes. La mayoría de los estudios muestran que el ejercicio después de las comidas tiene un mayor beneficio en la glucemia postprandial en comparación con el ejercicio pre-comida, en individuos con diabetes tipo II. El estado (preprandial) tiene poco impacto en los niveles de glucosa durante el ejercicio, mientras que el ejercicio postprandial (0-8 h postprandial) reduce los niveles de glucosa durante el ejercicio entre 28-43%, siendo las mayores reducciones cuando se realiza dentro de las 5 h después de comer. Colberg et al.  mostraron que 20 minutos andando después de cenar produjo una reducción de los niveles de glucosa en la sangre postprandial en individuos con diabetes tipo II, mientras que el mismo ejercicio realizado inmediatamente antes de la cena no tuvo impacto en los niveles de glucosa en sangre postprandial.

Del mismo modo, un entrenamiento de fuerza de ~ 45 min de duración (8 ejercicios de 3 series por 10 repeticiones realizado antes o después de cenar (en sujetos diabéticos tipo II) redujo los niveles de glucosa postprandial, pero el grupo que lo hizo después de cenar, tendió a reducir la glucemia postprandial en mayor medida.

 

 

 

 

 

Además de la hiperglucemia, la hipertrigliceridemia también es un factor de riesgo importante para la enfermedad cardíaca en individuos con diabetes tipo II. En comparación con la glucemia, menos estudios han examinado el impacto del ejercicio postprandial en la lipidemia en individuos con diabetes tipo II, pero la investigación disponible sugiere que el ejercicio postprandial es más beneficioso.

Por lo tanto, se está acumulando evidencia de que el ejercicio postprandial debe realizarse cerca de la comida para reducir las posteriores respuestas de triglicéridos postprandiales, pero el momento exacto para el ejercicio no se ha dilucidado.

 

Así pues, en sujetos con diabetes tipo II, quizás realizar ejercicio y comer hidratos de carbono por la noche puede ser incluso más beneficioso para mejorar la sensibilidad a la insulina y la glucosa o los lípidos en sangre que hacerlo en otro momento del día, no solo para mejorar la glucemia y la lipidemia después de la cena, sino también durante el período de la noche y la mañana del día siguiente!!!

 

 

 

Así pues, realizar ejercicio o actividad física en la noche, cuando la glucemia postprandial es la peor y la sensibilidad a la insulina hepática comienza a empeorar debido a los ritmos circadianos, puede proporcionar el mayor beneficio en diabéticos tipo II, no solo para mejorar la glucemia postprandial después de la cena, sino también para mejorar la sensibilidad a la insulina en el período nocturno y tener menores niveles de glucosa en la sangre en ayunas por la mañana.

 

 

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